Actualidad, General

Dos ideas para salir de la crisis

La crisis no afecta a todos por igual. Empezar un post con esta obviedad hace posible que muchos/as no sigan leyendo. Así mismo cuando acaben de leer el post algunos/as pensarán que estoy renegando del Tercer Sector. Craso error!!!…solamente digo que se ha llegado a eso que se llama punto de inflexión. O mas bien punto de reflexión.

La realidad por dura que parezca es al siguiente:

    • Las aportacionaes públicas disminuirán y más que van a disminuir en  los próximos meses y sobre todo con la aprobación de los presupuestos del 2012. Con las pasadas elecciones autonómicas y locales numerosas administraciones no han cortado todo lo que era de esperar sus presupuestos del 2011. Pasadas las elecciones para el 2012 no hay excusas para acentuar los recortes públicos. Y estos recortes afectarán a todos los ámbitos, incluído el social.
    • A partir de este otoño, las ONGD empezarán a notar realmente el peso de la crisis, porque por una parte el colchón económico de fondos obtenido a raíz del terremoto de Haiti se va diluyendo,  y las necesidades de la población vulnerable es creciente.
  • Durante estos años de vacas gordas un número importante de ONG en lugar de importar modos y maneras de gestión de éxito en otros campos, se han a veces mimetizado con  los métodos de la administración en procesos de gestión y aumento excesivo en algunos casos de las plantillas, porque a fin de cuentas las entidades solamente hacían de puente porque esos contratos estaban pagados por subvenciones.
  • Una de las características claves del Tercer Sector se ha ido perdiendo: La eficiencia.
  • Un buen número de ONG han olvidado el origen y el fin del movimiento solidario: las personas. No son raros los ejemplos de entidades con una base social mínima han gestionado convenios de dotación económica relevante, sin importar que un 90% de su financiación fuesen recursos públicos, es decir de todos/as.

Probablemente con estas líneas que acabo de escribir intentando poner negro sobre blanco se me pueda calificar de renegado o de criticar el mercado en el que me sitúo. Nada más lejos, los que me conocen saben de mis posiciones y de mis opiniones. Saben lo que pensaba de algunas entidades hipercríticas con el sistema y de la sorpresa que me suponía ver el despliegue que mostraban y los establecimientos que mantenían abiertos  cuando realmente con sus socios/as no se llenaba un vagón de tren. A fin de cuentas lo pagábamos todos/as.

A modo de reflexión, dejo un par de ideas:

  1. No es momento de replegarse a los cuarteles de invierno esperando otra bonanza económica.
  2. Es el momento, para algunas entidades plantearse volver a sus orígenes  y para otras dar un golpe de timón que es lo más parecido a una refundación de ideas y de trabajo.