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……es la parte contratante de la primera parte

– Haga el favor de poner atención en la primera cláusula porque es muy importante. Dice que… la parte contratante de la primera parte será considerada como la parte contratante de la primera parte. ¿Qué tal, está muy bien, eh? – No, eso no está bien. – ¿Por qué no está bien? – No lo sé, quisiera volver a oírlo. – Dice que… la parte contratante de la primera parte será considerada como la parte contratante de la primera parte. – Esta vez parece que suena mejor. – A todo se acostumbra uno. Si usted quiere lo leo otra vez. – Tan sólo la primera parte. – ¿Sobre la parte contratante de la primera parte? – No, sólo la parte de la parte contratante de la primera parte. – Dice que… la parte contratante de la primera parte será considerada como la parte contratante de la primera parte, y la parte contratante de la primera parte será considerada en este contrato… Oiga, ¿por qué hemos de pelearnos por una tontería como ésta? La cortamos. – Sí, es demasiado largo. ¿Qué es lo que nos queda ahora? – Más de medio metro todavía. Dice ahora… la parte contratante de la segunda parte será considerada como la parte contratante de la segunda parte. – Eso si que no me gusta nada. – ¿Qué le encuentra? – Nunca segundas partes nunca fueron buenas.

Normal que hoy haga una entrada alusiva, se cumplen 75 años del estreno de Una Noche en la Ópera. Y cómo mis avezados/as lectores/as conocen el nombre de este blog responde a una de los diálogos más ingeniosos de la historia del cine. La mejor película de los Marx??…quizás. Yo la pondría a la par con Sopa de Ganso, pero sin duda es el icono de estos genios y que todo el mundo recuerda.

Pero hay otra A Night at the Opera, de la que dentro de pocos días se cumplirá el 35 aniversario de su publicación. Mientras Franco agonizaba, Queen publicaba una de las mayores obras del pop.

Disfrutemos con Bohemian Rhapsody y dejemos por unos minutos tantos tecnicismos 😉