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Las vacas flacas

…o cómo llegó la crisis de la dependencia de las subvenciones.

Por muchos y muchas es conocida la excesiva dependencia que de la financiación pública tiene la mayoría de las entidades del Tercer Sector. Y ahora que llegan los recortes, nos damos golpes en el pecho para defender una financiación que en muchos casos sirvió para que se convirtiesen en contratistas ( emplear subcontratista, está mal visto ) de unos servicios.

En estos años, se ha perdido la oportunidad de fortalecerse como entidades e imperaba la justificación de subvenciones mas que la evaluación de las acciones. Se llevaban a cabo proyectos por el mero hecho de disponer de financiación (pública) con un par de contratos pagados para trabajar con dos puñados de usuarios mientras que proyectos con cientos de usuarios/as disponían de medias jornadas u horas sueltas, porque no se podían justificar en ninguna subvención.

Entidades abrían delegaciones y tiendas, con una ridícula facturación. Pero era igual, pagaba quien pagaba. Otras entidades cazasubvenciones se instalaban en territorios (veáse Galicia) porque en aquellos años “había dinero”. Y cuántos folletos y carteles se imprimían!!!!

Pero en estos años, también hubo muchas entidades que adecuaban su tamaño, que se preocupan por captar fondos privados o que se preocupaban por elevar la base social. Pero, a mi modo de entender, durante los años de las “vacas gordas” lo peor fue el enviciamiento de modos y maneras de trabajar que se contagiaron y sobre todo que la masa crítica no ha crecido ni las acciones de incidencia políticia…no nos equivoquemos, seguimos siendo los mismos/as pero diez años más viejos/as.

Hace pocas semanas, los alumnos de un máster de cooperación de la Universidad de Santiago, me preguntaban cuál era mi opinión sobre el futuro que se le presenta a la Cooperación. Sólo les pude decir que como hace tres años no se iba a estar. Ahora, que visto la respuesta social (nula) que tuvo el recorte de fondos de mayo del 2010, la puerta está abierta para grandes recortes. Y tal y como está nuestra situación económica, serán recortes que se entiendan por la población.

Ahora toca ponerse las pilar y salir a la calle… no sólo a protestar, sobre todo a buscar financiación y a modernizar discursos.